El Covid-19 no perdona a nadie: al menos 20 personajes destacados no lograron ganarle la batalla al coronavirus
En 142 días, el coronavirus se ha robado la vida de 2.894 bolivianos y, entre ellos, autoridades, trabajadores de salud, policías, periodistas, artistas, deportistas, entre otros, sucumbieron ante la cruel arremetida de la enfermedad

El domingo 29 de marzo, Bolivia reportaba su primer deceso por Covid-19. Una mujer, de 78 años, de Santa Cruz no resistió el embate de la enfermedad que 19 días antes había ingresado silenciosamente al país. Hasta anoche, la enfermedad ha quitado la vida a 2.894 personas.

El reconocimiento debe ser igual para todos, pero también dentro de las cifras hay nombres de personas que se destacaron públicamente en el trabajo que realizaban. Médicos, enfermeras, policías, periodistas, deportistas, artistas, empresarios, entre otros son víctimas de la pandemia por Covid-19, que ha demostrado que no discrimina a nadie.

Los sistemas no estaban preparados

Luego de una larga peregrinación por distintos centros, el domingo 29 de marzo, cuando se reportaba el fallecimiento de la primera víctima del coronavirus, también fallecía el gerente general de AXS, Richard Sandoval Krust.

​El ejecutivo de AXS era ingeniero electrónico, especializado en telecomunicaciones, iba a cumplir 50 años el 18 de junio, no estaba en el grupo de riesgo, pero las condiciones de su muerte, que ocurrió el domingo por la noche mientras lo trasladaban en una ambulancia del Hospital de La Portada hacia el Hospital del Norte, en El Alto -el único que había aceptado recibirlo en terapia intensiva y conectarlo a un respirador-, desnudaron la vulnerabilidad del sistema de salud paceño.

La primera baja policial

El 23 de abril el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, en su cuenta de Twitter, anunciaba la primera baja en la Policía Nacional.

El sargento Filomeno Choquehuanca tenía 57 años y prestaba servicio en Cuatro Cañadas. El uniformado era padre de una hija, que también es policía y tiene el grado de subteniente. 

Hasta el 28 de julio, al interior de la Policía Boliviana ya sumaban 122 los decesos y 1.272 los infectados por Covid-19.

Gremio periodístico

Rubén Darío Méndez, con una amplia carrera de más de 25 años en los medios de comunicación de Santa Cruz, falleció el 29 de mayo, luego de peregrinar por atención médica. Sus hijos expresaron que 'Choco', como era apodado, padecía de diabetes y en sus últimos días presentó dificultad respiratoria. El periodista falleció en su domicilio.

Casi un mes después, el 26 de junio también se lamentaba la muerte del periodista y abogado Óscar Vargas, luego de estar conectado a un respirador por 25 días.

El 3 de julio, la Secretaría de Recaudaciones de la Alcaldía cruceña lamentaba el fallecimiento de su funcionario y conocido fotoperiodista Rubén Román Montero.

En todo el país se tiene registro de más de una veintena de hombres y mujeres de prensa que fallecieron por causa del coronavirus.

El coronavirus golpea el fútbol

La última semana de mayo se conoció que el jugador de Universitario, de Beni, Franz Román Guzmán, además del entrenador Luis Carmelo Román y el extesorero de la Asociación Beniana de Fútbol, Belizario Román, perdieron la vida tras batallar contra el coronavirus y dejaron luto en sus familias. Román Guzmán fue el primero en partir tras una larga batalla que lo mantuvo postrado en cama.

El 19 de julio, César Salinas, presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, falleció aquejado por la nueva enfermedad. Una semana antes, su familia confirmaba que el también expresidente del club The Strongest había dado positivo al Covid-19.

Políticos afectados

Entre Ríos, Cochabamba, es uno de los municipios con mayor cantidad de contagiados en el trópico cochabambino. A principios de la pandemia su alcalde, Aurelio Rojas, negaba la existencia del virus, decía que era un invento.

A principios de junio, se conoció que Rojas contrajo la enfermedad. Finalmente, el alcalde no reaccionó a ninguno de los tratamientos y falleció el 16 de junio.

El 6 de julio también se dio a conocer la muerte del diputado del MAS Julio Jiménez. El legislador de 65 años fue parte de las comisiones de Educación y Salud, y de Salud, Deportes y Recreación de la Cámara de Diputados.

Las filas de la agrupación política Comunidad Ciudadana (CC) también fue golpeada. René Crispín Arámburo, candidato a diputado plurinominal, empresario y dirigente vecinal de Cochabamba, falleció la madrugada del 20 de julio. El candidato a la presidencia de CC, Carlos Mesa, lamentó el deceso de Arámburo.

Marcelo Elío Chávez, expresidente de la Cámara de Diputados y exviceministro de Régimen Interior y Policía no logró vencer la enfermedad y el 27 de julio falleció.

Elío fue acusado de estar involucrado, en 2016, en los atentados contra la Alcaldía que terminaron con al menos seis fallecidos en días
previos al Referéndum Constitucional del 21 de febrero.

El miércoles también se conoció el deceso de Eugenio Rojas, exministro y exsenador del MAS. El también exalcalde de Achacahi, padecía diabetes y en los últimos días, en su cuenta de Twitter lamentaba que no existan las condiciones para tratarse la enfermedad.

La Iglesia católica también se ha visto afectada

Uno de los líderes religiosos católicos, el monseñor Eugenio Scarpellini falleció el 15 de julio. El obispo de El Alto llegó de Bérgamo (Italia), pero dedicó gran parte de su vida a trabajar con la comunidad boliviana.

La música llora la partida de sus intérpretes

La búsqueda de plasma y todos los esfuerzos para salvar la vida del exvocalista del grupo Los Puntos, Willy García, no tuvieron un buen final. El músico no pudo aguantar la enfermedad y falleció el 19 de julio. El 6 de mayo, junto a varios artistas, Willy García había grabado un video musical con la canción Resistiré, que se constituyó en el himno de la lucha mundial contra el coronavirus.


El 25 de julio, el coronavirus apagó la voz del músico Róger Soria, del grupo Hiru Hichu. El 8 de junio, Soria había encabezado la manifestación de los artistas en contra del cierre del Ministerio de culturas.

El virus nefasto con los guerreros de la salud

“Por favor, me siento mal. Hagan indemnizar a mis hijas, ellas no tienen padre. Ayúdenme para que indemnicen a mis hijas, me estoy muriendo. Me están atendiendo muy lento”, era el desgarrador mensaje de voz que Disneida V.S, enfermera de Roboré, envió a una amistad antes de que falleciera a causa del Covid-19.

Disneida fue una de las primeras víctimas del coronavirus en el área de salud. Se reportó su fallecimiento el 16 de abril.

Junio también fue un mes duro para este sector. El 16 de ese mes, Yapacaní fue noticia al reportar el fallecimiento de Remberto Vásquez, más conocido como 'el médico de los humildes'. Vivió en este municipio desde 1978, cuando llegó como cirujano desde su natal Cochabamba. Sus amigos y pacientes lo apodaron así porque, además de ser acertado en sus diagnósticos y tratamientos, tenía un corazón solidario.

Dos días después, el 18 de junio, Beni lamentaba la muerte de uno de sus baluartes. César Lijerón, de 68 años, no resistió al nuevo coronavirus. El galeno era conocido por sus actos solidarios en la capital beniana. Lijerón fue director del hospital Trinidad (donde falleció) por más de diez años y un referente por su lucha contra la fiebre hemorrágica en Bolivia.

El 28 de junio, el Hospital San Juan de Dios, de Santa Cruz, perdía también a una de sus mejores funcionarias. Elia Ríos García, la jefa de enfermeras de ese nosocomio con 40 años de servicio, estuvo intubada durante 14 días y, finalmente, dejó este mundo ante la desolación de sus colegas y familia.

Ya a esas alturas del mes, la población cruceña conocía el delicado estado de salud del secretario de Salud de la Gobernación, Óscar Urenda y del gerente de la Unidad de Epidemiología del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Roberto Tórrez. Ambos, con una impresionante carrera sobre sus hombros, lucharon durante semanas acoplados a respiradores. Las cadenas de oraciones se extendieron por todos los rincones del país, pero el Covid-19 otra vez fue letalmente implacable.

En la madrugada del 24 de julio, Óscar Urenda dejó este mundo, generando una conmoción colectiva a nivel nacional. Honras fúnebres y reconocimientos durante esa jornada y las siguientes quedaron en la memoria de quienes lloraron su partida.

La ciudadanía aún no se recuperaba de esta pérdida cuando, a mediodía del 25, su compañero y mano derecha, Roberto Tórrez dejó su último aliento en la tierra para acompañarlo. Su gran aporte a la creación del sistema de salud cruceño fue reconocido por todos. Tórrez también recibió los honores póstumos por parte de las autoridades, quienes expresaron su dolor ante la pérdida.

Ese mismo día se conoció que el doctor Miguel García, responsable del programa de Dengue del Sedes, desde hace seis años, era intubado para poder enfrentar la enfermedad. Lastimosamente, García falleció el jueves 30 de julio, por la madrugada, por lo que hoy la familia recibirá el reconocimiento del esfuerzo y sacrificio de García en la carrera pública.

Las cifras pueden ser frías, pero fueron padres, madres, abuelos, abuelas, hijos, hijas, esposos, esposas, amigos y amigas, que no serán olvidados nunca por los suyos, porque cada uno merece ser recordado como un gladiador en medio de una pandemia cruel e injusta. No son anónimos, porque siempre habrá alguien que los mantendrá vivos en su memoria.

Fuente: El Deber

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